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Publicado: 14 jul., 2016

Ecuador Planea Extender la Superficie Concesionada para la Extracción de Crudo en el Amazonas

«Al menos 25 ecosistemas y 745 especies únicas e insustituibles están en peligro con el nuevo esquema de explotación petrolífera que se propone en el sur de la Amazonía, una región especialmente vulnerable a la pérdida de biodiversidad y cuya cobertura de protección es insuficiente para afrontar nuevas extracciones de petróleo», señala el investigador del Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) Jesús Muñoz.

En la actualidad, el 30% de la Amazonía está incluido en bloques petroleros que han sido concesionados a empresas petrolíferas, siendo Ecuador el país con más superficie concesionada para la extracción de crudo de todos los países amazónicos, pese a ser uno de los más pequeños de la zona, apunta el RJB en una nota.

Antecedentes

En septiembre de 2015 el presidente de Ecuador -cuya economía depende de la producción de petróleo-, Rafael Correa, admitía por primera vez que el crecimiento del país comenzaba a estancarse e, incluso, podría decrecer en los meses siguientes, continúan desde el centro de investigación español en una nota.

Ahora, Ecuador tiene planes de extender la cobertura de los campos de petróleo en otro 30% de la Amazonía, «por lo que si la subasta que se ha abierto consigue asignar los nuevos bloques en oferta, sumando los distintos porcentajes, casi un 70% en la zona ecuatoriana estará concesionado a la industria petrolera en los próximos años», advierte el RJB.

La Iniciativa Yasuní-ITT, puesta en marcha por el Gobierno de Ecuador en 2007, propuso dejar de explotar determinados bloques petrolíferos de algunas de las zonas más biodiversas del país recibiendo contraprestaciones económicas de la comunidad internacional vinculada al mercado de carbono. Sin embargo, Ecuador decidió finalizarla hace tres años ante el poco respaldo obtenido.

Propuestas

El historial de explotación de petróleo en la Amazonía está manchado por numerosos desastres ambientales y sociales en zonas donde viven numerosos pueblos indígenas, algunos de los cuales, denominados «pueblos en aislamiento voluntario», no han contactado nunca con la sociedad occidental, subrayan desde el RJB. La institución cita dos casos concretos: 1) Un derrame de petróleo que afectó al Lago Agriío, en la zona de la Amazonía ecuatoriana, en julio de 2014 y donde «ee recolectaron unos 1.700 barriles», puntualizan. Y, un segundo derramamiento de unos 2.000 barriles en el río Chiriaco, afluente del Marañón, en la región Amazonas de Perú, en enero de 2016.

En este contexto, dentro de un trabajo internacional publicado en la revista científica Ecology and Evolution (pdf; inglés) en la que participan los investigadores españoles del RJB Jesús Muñoz y Javier Fajardo, los autores exploran alternativas de conservación para la Amazonía ecuatoriana. «Proponemos aumentar el nivel de protección de determinadas áreas claves por su composición biológica, ofrecemos una categorización de los bloques petroleros en base a su importancia para la conservación y resaltamos la necesidad de utilizar tecnología punta en la extracción del petróleo para reducir los impactos ambientales», explica Fajardo.

Por último, el estudio sugiere que el Gobierno de Ecuador debe encontrar soluciones para satisfacer las necesidades económicas del país, pero sin permitir «una extracción incontrolada en zonas protegidas y afectando a lascomunidades indígenas». Y recuerda que, «mientras el precio del petróleo disminuye de manera notable, el impacto ambiental en zonas sensibles aumenta de forma alarmante al mismo ritmo».

Información obtenida de www.abc.es